Albert Riba: “Apelo a la transformación de personas y organizaciones desde la autoconciencia en lugar de la apariencia”
  • Para este autor el sentido común no mata el emprendimiento, la innovación, sino que nos previene de hacerlo sin método, sin estrategia, sin disciplina

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Albert Riba en el III Encuentro Alumni de ESIC Sevilla

Vitalista por naturaleza, con una capacidad innata para resumir nociones complejas en pocas y claras palabras, para dar titulares con mucha enjundia, conversamos con el emprendedor (Sapiens Mindset), conferenciante y escritor Albert Riba, con motivo de la celebración del III Encuentro Alumni de ESIC Business&Marketing School en Sevilla.

Un evento que pudo celebrarse de nuevo en formato presencial, en el Hotel Silken Al-Andalus Palace de la capital andaluza, con seguimiento también online, y en el que Riba animó a los más de 250 antiguos alumnos y profesores de la escuela asistentes a que sean ellos mismos, a que no tengan miedo en mirar para adentro, como fórmula de desarrollo y progreso personal y profesional. No le gusta que lo califiquen de gurú, (asegura haber pasado por distintos fracasos), prefiere que lo vean como un referente que aporta conocimiento. Por eso dice cosas tan razonables y rotundas como las de esta conversación.

¿Hablar del currículo fracasional no es ir a contracorriente, de ser cuanto menos un atrevido, un enfant terrible?

Visto de ese modo puede considerarse así: un empeño en ir a contracorriente. Pero para mí lo valioso es ver las cosas como son, cargadas de sinceridad. En los discursos de conferenciantes, speakers y gurús hay demasiada azúcar. Yo prefiero la pimienta al azúcar. Para lograr cambios en las organizaciones y en las personas hay que agitar, hay que provocar, hay que despertar. De alguna manera aspiro a ese cambio, a esa agitación inspiracional de las personas.

¿Cree en todo lo que pregona o el quid de la cuestión está en llamar mucho la atención?

Mis propuestas no son la solución de todo, ni lo pretendo. Pero aquel que abre la puerta, puede ver otros aspectos de su vida en los que quizá no ha pensado, o en los que no quiere pensar. Desconfío de aquellos conferenciantes que solo hablan, que solo teorizan y no hacen. Yo prefiero lo segundo: bajar al suelo y hacer, trabajar y demostrar. Aportar conocimiento, no como un gurú, ni mucho menos, sino más bien como un posible referente.

Pero vivimos en un mundo en el que los referentes tienen éxito, en el que la alergia al fracaso está muy, pero que muy extendida…

No reconocer errores a tiempo puede llevar a grandes fracasos. Hay que ser consciente de ello, verbalizarlo, asumirlo, verlo con más normalidad. Pese a que podamos pensar que hay sociedades que reaccionan al fracaso y al error de mejor modo (tal vez pensando en los países anglosajones), no es fácil en ningún sitio. Tal vez aquí nos cuesta más. Pero lo importante es hablarte a ti mismo, tomar conciencia de ello, interiorizarlo y, en consecuencia, poder trazar planes y estrategias para actuar. Si no lo reconoces, difícilmente actuarás.

Para lograr cambios en las organizaciones y en las personas hay que agitar, hay que provocar, hay que despertar

Entonces, ¿todo es cuestión de ser autocríticos?

Vivimos rodeados de un incesante bombardeo de contenidos. Y en muchas ocasiones hay que tomar perspectiva, debemos organizarnos mejor, más aún en un entorno de redes sociales e información continua. Yo me considero sociable, pero hay momentos en los que tengo que encontrarme a mí mismo, encerrarme y mirar para adentro. Entonces me relajo y desconecto yéndome a un monasterio. Es mi manera de ir a contracorriente. Lo hagas como lo hagas, es necesaria una llamada en firme a la autoconciencia en lugar de la apariencia.

¿Las propuestas de Sapiens Mindset son para grandes corporaciones o también son aplicables a las pymes? Lo digo porque quizá en una pyme se presta menos atención a estos asuntos, más enfrascados como están en el día a día.

Es evidente que cuando creces, cuanto mayor eres, vas tomando más altura y perspectiva. Pero más allá del tamaño de la empresa, lo fundamental es que el director, el CEO o el dueño tome conciencia de la necesidad de cambio, de actuar, de ser autocrítico. De estar muy cerca de las personas que integran la organización, y tomar conciencia cierta de la importancia de la cultura transformacional dentro de ella. Si él no está convencido, cómo van a estarlo los demás.

¿Se hubieran evitado muchas crisis de haber reconocido a tiempo y públicamente el fracaso?

Las crisis son inevitables, pero puedes aprender de ellas. De tal manera que, si aprendes de los erros y estás preparado, la próxima será menos intensa. De lo contrario, las crisis siguientes serán más profundas y, en muchos casos, muy dolorosas y con efecto arrastre.

¿Cuánto tiempo dura aproximadamente algunas de las sesiones que hacéis en la empresa?

Depende del servicio que prestemos, del sector y del proyecto que estemos desarrollando. Por ejemplo, ahora estamos llevando a cabo un proyecto con un grupo de profesores de FP, con perfiles muy orientados al mercado. Otros proyectos están orientados al desempeño de personas en organizaciones y compañías. En cualquier caso, soy de los que piensa que, si en seis meses de iniciar un proceso de transformación cultural no se producen resultados, lo más probable es que el impulso inicial se pierda y no se complete el tránsito. Al final lo que marca la diferencia es la puesta en marcha de un método y ser muy disciplinado para ejecutarlo. La disciplina es un valor que marca diferencia.

Sapiens Mindset se dedica al desarrollo e implantación de soluciones y herramientas basadas en people analytics y transformación. Desentráñenos lo de people analytics, para que nos pueda quedar más claro.

Lo que hacemos es aplicar analítica de datos, inteligencia artificial y conocimiento al desempeño de las personas en favor de la transformación cultural de las organizaciones. Es decir, aprovechar la tecnología y utilizarla para la medición de métricas aplicables a la labor de las personas.

¿Podemos considerarlo como el tradicional Recursos Humanos?

Usted cree. ¿Podemos llamarlo Recursos Humanos? Parece que no. Que va más de saber aplicar bien el conocimiento.

¿Comparte conmigo que todo lo nos propone lleva al final a una receta: aplicar el sentido común?

Aunque suene a tópico, el sentido menos común de todos los sentidos. En efecto, hay que volver al sentido común, sin que ello esté en contradicción con asumir nuevos retos, nuevos proyectos, nuevas cosas por hacer. El sentido común no mata el emprendimiento, la innovación, sino que nos previene de hacerlo sin método, sin estrategia, sin disciplina, a lo loco.

¿Cuál es, entonces, su consejo a los emprendedores o los intraemprendedores, según la función de cada cual?

Después de todo lo dicho, el mejor consejo no puede ser otro que hagan lo que les gusta o, al menos, que intenten que les guste lo que hagan. Porque la vida hay que vivirla en cada uno de sus instantes. Cogiendo el toro por los cuernos. Como yo digo: hay que estar empitonados con la vida.

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