El potencial del autoconsumo solar para el avance y la mejora de la eficiencia energética y el ahorro de costes familiares
  • El objetivo marcado por el Gobierno español para 2030 es alcanzar los 14 GW de autoconsumo instalado

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Las tecnologías y las nuevas baterías hacen más eficiente el autoconsumo solar

El autoconsumo fotovoltaico está creciendo de forma exponencial en España. Sin embargo, aún tiene un gran recorrido por delante, y es uno de los segmentos claves en el avance de la transición energética y la eficiencia, además de ser un auténtico motor económico para el país. Así lo ponen de relieve los datos aportados por la Unión Fotovoltaica Española (UNEF).

En España ya hay disponibles 5.249 MW de potencia instalada acumulada de autoconsumo. Una cifra repartida del siguiente modo: la mayoría de esta nueva potencia, un 47%, se ha instalado en el sector industrial, un 32% en el sector residencial, un 20% en el sector comercial, siendo el 1% restante, autoconsumo aislado.

Según apuntan los expertos y organismos empresariales, el segmento residencial debe ser tractor para seguir esta senda de desarrollo y crecimiento. La labor de empresas y consultoras especializadas del sector, como Svea Solar España, están jugando un papel fundamental en la expansión y proyección de esta fuente energética limpia y verde.

Sin embargo, pese a los buenos datos de los últimos años, en especial desde 2020 en adelante, los porcentajes comparativos de España están aún lejos de los países punteros a nivel europeo e internacional. El autoconsumo familiar solo alcanza al 3% del parque de viviendas español, frente al 15% de países como Alemania, Italia, Países Bajos o Dinamarca, o al 30% de Australia, campeón mundial en este capítulo.  Es decir, que aún queda camino y nuevas posibilidades por recorrer.

Los avances normativos y tecnológicos, sobre todo de la capacidad de almacenamiento y gestión gracias a la nueva generación de baterías fotovoltaicas, supondrán un nuevo punto de inflexión. Puesto que permiten almacenar y acumular la energía para los momentos de mayor uso o necesidad, incluso cuando no hay radiación solar.

Los expertos hablan de la energía fotovoltaica como la principal baza para hacer frente a escenarios de incertidumbre económica e inflación como el actual. De hecho, la producción fotovoltaica de electricidad en los hogares supone un ahorro muy relevante para la economía doméstica, habida cuenta del incremento por cinco que ha experimentado el precio de la luz en la última década y por siete en los dos últimos años.

Incentivos y modelos de financiación

El impulso de la transición energética por parte de la Unión Europea, con un paquete de apoyo financiero y económico, así como las partidas previstas por el Gobierno español dentro plan Más Seguridad Energética suponen incentivos de gran interés para las familias y las unidades residenciales. Fundamentalmente encaminadas a la mejora de la eficiencia en el consumo y del ahorro de costes.

Una de las medidas que servirán de acicate para incrementar el uso de la energía solar en el segmento residencial, es la eliminación del límite de 500 metros para el autoconsumo compartido a través de la red de la energía generada en plantas fotovoltaicas de baja tensión, ampliado a 2 kilómetros de distancia. Lo que permitirá a cualquier consumidor beneficiarse de la energía generada por estas instalaciones que se encuentren dentro de este último radio.

Las empresas del sector, en muchos casos con apoyo y facilidades por parte de las entidades financieras, están poniendo en marcha distintos modelos de financiación de las instalaciones. Tanto en la variante de compra directa por parte de los propietarios de los paneles solares, como en modelos de alquiler. Y subrayan que, ya sea en modo inversión o en modo alquiler por uso, las familias se benefician desde el primer momento de los ahorros y retornos que este tipo de instalaciones producen.

Además, la instalación de placas fotovoltaica lleva aparejadas ventajas tributarias por la vía de la mejora de la eficiencia energética en aquellas unidades familiares o edificios que así correspondan. Con deducciones fiscales relevantes contempladas en el IRPF, así como en el impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) por parte de los ayuntamientos. Conscientes de que supone una medida de ahorro que familias y promotores pueden acabar convirtiendo en nueva inversión, es decir inyectándolo nuevamente en la economía, en proyectos e iniciativas que aporten nuevo valor añadido para sus territorios.

Desde una perspectiva económica general, las entidades y corporaciones de referencia de este sector renovable recalcan que el solar fotovoltaico debe ser un activo de primer orden para el impulso y el desarrollo económico en España. No solo por la prestación de los servicios y el ahorro de costes ya indicado, sino para reactivar la producción en el país de tecnología asociada a su uso, entre ella las propias placas fotovoltaicas.

El objetivo marcado por el Gobierno español para 2030 es alcanzar los 14 GW de autoconsumo instalado. Las empresas del ámbito solar muestran su optimismo de cara a este año y a los próximos. Y explican que se están dando las condiciones idóneas para continuar con la aceleración del despliegue que se está produciendo en los últimos años. De tal manera, que esperan que pueda llegarse al objetivo del Ejecutivo central antes de la fecha prevista.

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