Una radiografía actualizada sobre la percepción del cambio climático y la transición ecológica en España
  • Aunque la lucha contra el cambio climático es una prioridad, el 35% de la población antepone otras prioridades

 en la sección Sostenibilidad

Informe sobre “La percepción social sobre la Transición Ecológica en España 2022-23”

Existe consenso entre la población española en torno a la existencia del cambio climático: la inmensa mayoría cree que el cambio climático es una realidad (85%). Tan solo el 6% estaría negando la existencia de este fenómeno.

Sin duda, el reconocimiento del problema hace más probable el apoyo a los procesos necesarios que implica la transición energética. Así se desprende del informe sobre “La percepción social sobre la Transición Ecológica en España 2022-23”, del Observatorio Transición Justa de la Fundación Cepsa, elaborado por Red2Red.

Si bien la lucha contra el cambio climático es una prioridad para la mayoría de la población (65%), es notable la proporción de población (35%) para la que son más importantes otras prioridades, lo que sin duda puede generar resistencias y restar apoyos a las actuaciones en esta materia, se destaca en este informe elaborado a partir de 3.000 encuestados.

En Andalucía se observa una ligera reducción de 6 puntos porcentuales en el último año en la priorización de la actuación sobre el cambio climático.  La priorización de este tipo de políticas es más probable conforme disminuye la edad de la población.

Indican los autores del informe que “resulta evidente la necesaria sensibilización de la población de los grupos de mayor edad, a partir de los 50 años en torno a la emergencia de actuación en materia de cambio climático, al objeto de generar un mayor consenso social en esta materia”.

¿Qué es transición ecológica?

Aún es muy notable el desconocimiento real o lo que significa el proceso de transición ecológica (menos de la mitad de la población señala conocerlo y entenderlo).  La comprensión de este concepto, a la luz de lo que manifiestan, parece ser menor entre las mujeres que entre los hombres.

En el análisis comparado con los datos de Andalucía para 2021 se observa que aumenta ligeramente (6 puntos porcentuales) la proporción de personas que señala haber oído sobre este concepto, aunque desconocen su contenido, lo que hace disminuir la proporción de quienes nunca han oído hablar de ello.

En términos generales, el proceso de transición ecológica entre la población española se asocia a conceptos con connotaciones negativas que apuntan sobre todo al desconocimiento y falta de información al respecto (impotencia, incertidumbre, desconfianza). No obstante, una parte relevante de la población alude a la “esperanza” que abre su implantación.

Estas sensaciones negativas se acrecientan entre las mujeres. La tendencia que evidencia la comparativa con los datos de Andalucía va en esta misma dirección: se observa una significativa reducción de personas a las que este proceso les provoca interés (-18 puntos), confianza (-13) o esperanza (-12); mientras que aumentan de manera significativa emociones y sentimientos negativos como la impotencia (+13) o el disgusto (+8).

La población considera el proceso de transición ecológica más como una oportunidad que como una amenaza, si bien esta percepción mejora en un escenario de largo plazo.

En términos de impacto directo en el entorno de vida de las personas, poco más de la mitad de la población cree que va a tener un impacto positivo, mientras un 26% cree que no le afectará directamente y un 20% cree que puede tener un impacto negativo. Los hombres, las personas de más edad y con menor nivel educativo son menos optimistas.

La comparativa de los datos en Andalucía apuntan a un significativo descenso en la proporción de personas que valoran el proceso de transición ecológica como una oportunidad, tanto a corto (-7) como a largo plazo (-9), lo que implica un aumento en la misma proporción de quienes lo perciben como una amenaza.

Transición ecológica y empleo

En términos personales, el 20% de la población ve amenazado su empleo en España debido al proceso de transición ecológica. De hecho, la mayor parte de la población (60%) considera que el proceso puede contribuir a generar nuevas oportunidades de empleo y desarrollo socioeconómico.

El nivel de preocupación en términos de preparación frente a los cambios en los empleos es bajo, dado que tan solo una cuarta parte de estas personas consideran que no están preparados en términos formativos para adaptarse a los posibles nuevos empleos o los cambios que estos requieran.

Es notable la preocupación que genera el proceso en términos de conflictividad social vinculada a los cambios en el mercado de trabajo: casi el 40% cree que puede incrementarla en su entorno.

Esta preocupación se ha incrementado en el último año de manera significativa en el caso de Andalucía (11 puntos), provocando que sea la comunidad que evidencia una mayor proporción de población “preocupada”.

Energías renovables

El apoyo teórico que muestra la población al impulso de las energías renovables (solar y eólica) es muy alto en España (más del 85% estaría de acuerdo con su fomento), que considera mayoritariamente que su impacto puede ser positivo para el territorio, independientemente del tamaño de hábitat de residencia. Sin embargo, sí se observan algunas diferencias por regiones.

En el caso de Andalucía el apoyo en el último año al impulso de las renovables se mantiene e incluso mejora mínimamente, como lo hace la percepción del positivo impacto en el territorio (5 puntos).

La gran mayoría de la población muestra también una actitud positiva y favorable a tener en su entorno más cercano una instalación de energías renovables (83%).

Las principales motivaciones del 17% de la población que se resiste a tener próxima una instalación de energía renovable se concentran principalmente en cuestiones relativas al impacto ambiental y sobre la fauna, y en segundo lugar en el impacto visual que estas pudieran tener; mientras apenas se aluden a motivaciones económicas y/o relacionadas con el conflicto por el uso de la tierra.

Una amplia mayoría de la población (70%) considera que sus opiniones apenas son tenidas en cuenta en los procesos de tomas de decisiones en torno a la transición energética.

Esta percepción aumenta conforme disminuye el tamaño del hábitat de residencia de las personas, es decir, es más acusado en el medio rural, donde en la actualidad se están implantando las energías renovables.

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