La sobrepesca amenaza los caladeros de cefalópodos, cuya producción en Galicia llega a las 12.000 toneladas
Ángel Guerra durante una de sus ponencias.
Ésta es una de las conclusiones que se apuntaron durante la jornada sobre evolución y tendencias de las poblaciones de cefalópodos de interés industrial celebrada hace pocos días en Vigo. La consultoría Alas Gestión patrocinó el evento que congregó a numerosos empresarios del sector pesquero e investigadores.
Pulpo, calamar, pota y sepia son cefalópodos considerados artículos comerciales ‘sea food’. El alto número de capturas de estas especies, unos 3.800 millones de toneladas en todo el mundo en 2010, sus cualidades nutritivas y su adaptación a la congelación son sus principales bazas cuando se trata de comercializarlas. Estos productos suelen disfrutar de un equilibrio entre oferta y demanda y de unos precios homogéneos a lo largo del año que incentivan su venta.
Galicia es la Comunidad Autónoma más implicada en el comercio y consumo de estos cefalópodos. Según el profesor de investigación del CSIC, Ángel Guerra, la producción de Galicia en 2010 se aproximó a las 12.000 toneladas, llegando el pulpo común a representar la mitad de esta cifra. En primera venta, esas capturas representaron unos 30,8 millones de euros.
España obtiene su materia prima en otros caladeros con barcos arrastreros. Así, en 2009 se descargaron en Vigo 13.064 toneladas de pota argentina (Illex argentinus), capturas que significaron, aproximadamente, 44,7 millones de euros y fueron realizadas por barcos españoles cuyo puerto base es Vigo, con empresas ubicadas en este puerto pero con delegaciones en las islas Malvinas.
Pero nuestro país también importa. En 2009 fueron 122.000 toneladas de pota argentina de barcos que faenan en las Malvinas y en la plataforma continental argentina. Estos últimos años, España también está importando pota japonesa (Todarodes pacificus), pescada mediante poteras automáticas por China y Corea en sus costas de Pacífico. Parte del consumo de manufacturas de estos productos se realiza en el mercado doméstico, comenta Guerra, pero unas 45.000 toneladas anuales que son elaboradas en factorías nacionales, se exportan a otros países, principalmente de la Unión Europea.
En los últimos tres años ha habido una caída sustancial de pota argentina en los caladeros de Sudamérica. Aunque el recurso experimenta importantes variaciones de biomasa anuales debido a factores atmosférico-oceánicos adversos, en ese descenso también puede haber influido la sobrepesca, ya que, en palabras del profesor Guerra, “Argentina ha permitido un incremento de 50 barcos poteros adicionales, principalmente coreanos, en sus aguas y, por otro lado, hay bastantes barcos asiáticos operando a partir de la milla 2001, es decir, en aguas internacionales”.
Los países productores y consumidores más importantes son actualmente Japón y Corea. Los españoles consumen 4,7 kilos per cápita, mientras que el consumo en Japón se aproxima a 20 kg per cápita. Para Ángel Guerra, existen pesquerías muy bien gestionadas, como la del calamar patagónico o la pota japonesa. Esto es así porque “hay una colaboración estrecha y a tiempo real entre sector extractivo, Administración Pública e instituciones científicas” afirma Guerra. Sin embargo, la pota argentina es un candidato a entrar en sobre-explotación. El profesor del CSIC afirma que, si no se explota racionalmente, puede caer en umbrales de biomasa muy bajos de los que la población pudiera ser irrecuperable. Cristina González.



