Más de 500 empresarios participan en la VII edición de Foro Burgos, centrada en los mercados emergentes
Jose M. Leal se dirige al público asistente a Foro Burgos.
El Encuentro de Economía y Empresa que organizan Caja de Burgos-Banca Cívica y la Universidad de Burgos se ha celebrado este año bajo el título “Nuevos centros de gravedad: otros teatros, otros guiones, otros actores
El catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Antón Costas, aseveró ayer en la primera de las mesas redondas del ForoBurgos que “el juego o conflicto entre deudores y acreedores va a modelar el mundo, al igual que Inglaterra comenzó a perder su hegemonía a la salida de la I Guerra Mundial, cuando su principal acreedor era, Estados Unidos, le exigió la remodelación el orden mundial”.
La sesión, dentro de la temática general sobre los “nuevos centros de gravedad” de la economía mundial, partía de la pregunta “a dónde vamos”, que ninguno de los tres ponentes, Costas, el socio director de Economía de Analistas Financieros Internacionales, José Antonio Herce y el profesor del IESE Sanjay Peters; se atrevieron a contestar de forma rotunda.
Costas advirtió que el conflicto entre deudores y acreedores puede condicionar el panorama mundial, asimismo, vaticinó que, mientras no haya un pacto que regule los acuerdos comerciales no habrá salida a la crisis. “O se llega a un acuerdo pactado de reducción de los superávit de los déficits o veremos incrementarse los comportamientos nacionalistas y proteccionistas”, recalcó.
Por su parte, el especialista en mercados emergentes Sanjay Peters, de origen indio, aseguró que “hay ciertas dudas sobre si Europa va a salir de esta crisis”, y recordó que en los últimos doce años la mitad del PIB mundial lo han generado los países emergentes. Para este profesor del IESE, los empresarios e instituciones occidentales ven a los llamados BRICs (Brasil, Rusia, India y China) como un mundo de alto riesgo, con instituciones inestables y gobernanza caótica. “Nosotros queremos ir recto y éste es un mundo con muchas curvas pero lo mejor, para nosotros, es aprenderlas”, apuntó.
Mientras tanto, José Antonio Herce defendió que, a su juicio, las empresas que crean empleo no son las pymes, que suponen el 95% del tejido empresarial de nuestro país, sino las que son capaces de tener de cinco a 5.000 trabajadores. “O conseguimos que nuestras empresas tengan más escala o no vamos a ir a ningún sitio; una empresa de menos de 10 trabajadores no puede tener un director de Innovación, de Estrategia o de Recursos Humanos, no puede tener estructura”, reflexionó.
Además, Herce se negó a aceptar que las nuevas generaciones vayan a vivir peor que la suya y se declaró en rebeldía contra la idea pues considera que “tienen un margen muy importante de progreso moral, y el progreso en materia de valores acabará impulsando el progreso material”.
Otro de los ponentes en Foro Burgos fue el presidente de la empresa juguetera Imaginarium, Félix Tena, quien apostó porque las empresas que quieran ser competitivas en los próximos “cinco a diez años” apuesten por formar sus plantillas con personas “creativas, directas, transparentes y con más capacidad de relacionarse”, en la búsqueda de un perfil que definió como “leonardos da vincis”.
Tena participó en una mesa redonda moderada por el director del Instituto de Comunicación Empresarial, Manuel Campo Vidal, y en la que intervinieron también el presidente de Digital Assests Deployment, Rodolfo Carpintier; el presidente de Gadea Pharmaceutical Group, Gerardo Gutiérrez; y el presidente de Grupo Incosa, José Santiago Vega. En el encuentro se debatió sobre las características que deben tener “las empresas del siglo XXI”.Éste prefirió hablar de las personas que componen las empresas y apuntó al perfil del artista e inventor del Renacimiento Leonardo Da Vinci. A su juicio, las compañías que pretendan crecer y ser competitivas en el mercado “no en el siglo XXI sino en los próximos cinco o 10 años” deben tener en su plantilla “más personas creativas, directas, transparentes y con mejor capacidad de relacionarse”.
El responsable de la empresa del sector del juguete expuso el punto de vista de un “optimista convencido” y explicó que las claves tienen que ver con “la fuerza más potente del universo, que no es la capacidad financiera sino la capacidad que tienen las personas de hacer cosas”.
El presidente de la empresa de infraestructuras Incosa defendió que las cuatro premisas básicas son la innovación, la implantación en nuevos mercados, el tamaño de las empresas españolas y la formación y profesionalización de las personas. En este sentido, Vega reflexionó sobre la competitividad de las empresas españolas. “No estoy tan satisfecho con ella. Veo a nuestros competidores europeos, americanos, chinos, indios… y nos cuesta llegar a ese nivel de competitividad”, manifestó , y destacó también los aspectos en los que, a su juicio, nos superan otros mercados, como que “tienen directivos altamente profesionalizados, con una formación más acorde con el mercado global y están más adelantados en el tema de la movilidad”.
Por su parte, Rodolfo Carpintier, utilizó su experiencia en el sector de la búsqueda de inversiones en proyectos de nuevas tecnologías afirmando que “cada día veo gente en la calle con ganas de cambiar las cosas; en estos 5 años hemos ayudado a salir adelante a 37 empresas, de las que diez o doce ya tienen expansión global; hemos creado 2.000 empleos. Hay que dejar de hablar de crisis y hay que mirar a la gente que realmente sabe cómo es el mundo del siglo XXI”, destacó.
COMPETITIVIDAD “NO ES SÓLO COSTES”
Gerardo Gutiérrez, de la compañía castellanoleonesa Gadea Pharmaceutical Group, expuso su propia visión de la competitividad y defendió que “hay quien la entiende como una cuestión de costes, pero son muchas otras cosas. Somos mejores que los indios y que los chinos a la hora de vender, por eso ellos fabrican pero, sin embargo, externalizan el marketing”. Pese a ello, reprochó que muchas empresas españolas tienen la idea de “bajar los precios” para ser más competitivas.
Previamente, el moderador Campo Vidal había comparecido ante el auditorio, conformado por cientos de empresarios, para defender la necesidad de una buena comunicación para conseguir el éxito comercial. En este sentido, abogó por una “alianza” entre estos dos conceptos pues considera que “la capacidad de comunicación de los empresarios está en una relación directa con la capacidad de ganar mercados”.
Campo Vidal contrapuso el modelo de comunicación en público que suelen tener los españoles “parapetados en un atril que parece una barrera taurina” con los estadounidenses que “convierten las presentaciones en shows”. Sin embargo, matizó que, pese a que existe cierta desventaja, se puede “recuperar terreno” estructurando el discurso “para que se entienda”. Por ello, apuntó que en su trabajo de asesoramiento a empresarios en materia comunicativa ha detectado diversos errores habituales como la improvisación, la falta de escucha o el “descontrol del tiempo”.
Europa Press.



