Autoliderazgo en las empresas
  • Este directivo asegura que ejercer el liderazgo en este contexto BANI significa adquirir 16 competencias claves y dominarlas
Autor: Ignacio Campoy, director general de Formación Universitaria

 en la sección Opinión

Para el autor los nuevos líderes tienen que ser agentes de cambio

Si utilizamos una definición de éxito basada en “captar, retener y darle autonomía al talento”, las empresas deben tener muy claro que los profesionales que las integran son mucho más que simples ejecutores de sus tareas.

No sólo se trata de capacitar y dotar de medios –que también- sino de ser capaces de promover la cultura del autoliderazgo, lo que hoy por hoy se ha convertido en un “must” de aquellas corporaciones que buscan seguir estando en este entorno cambiante e impredecible. Y es que es precisamente el capital humano el que se ha convertido en el verdadero motor que impulsa la innovación en las empresas.

El desinterés y la no valoración del capital humano como verdadero agente de cambio intraemprendedor ha llevado durante esta pandemia que vivimos y llevará posteriormente a miles de empresas posteriormente a echar el cierre.

El escritor Robin Sharma, en su libro “El líder que no tenía cargo”, habla sobre el autoliderazgo. Para Sharma el autoliderazgo se basa en cuatro puntos fundamentales:

1. No hace falta tener un cargo jerárquico en una empresa para ser líder.

2. Las épocas complicadas o convulsas (covid/postcovid) facilitan el autoliderazgo.

3. Relaciones profundas (redarquía) en una organización facilitan el autoliderazgo.

4. Para ser líder primero hay que ser buena persona.

Efectivamente, siguiendo las aportaciones de Sharma, para ser líder primero hay que ser buena persona, algo que también comparte Howard Gadner, en una entrevista ofrecida en el diario La Vanguardia, cuando afirma que “una mala persona no llega nunca a hacer un buen profesional”.

Gadner se preguntaba por la ética de la inteligencia, ya que por mucho conocimiento o capacidades técnicas que un profesional pueda demostrar, de nada vale para conseguir la excelencia si esto no está amparado por la cuestión ética.

La ética es por tanto uno de los componentes básicos del autoliderazgo. Adaptarse al nuevo contexto empresarial de negocios definido por el acrónimo BANI,  “brittle”  (frágil)  ” anxious” (inquieto) “nonlinear” (no lineal)  e “incomprenhensible” (incomprensible)  supone facilitar y potenciar el autoliderazgo. El objetivo es ser capaz de promover y desarrollar autolíderes excelentes donde la ética sea uno de los ingredientes básicos del mismo.

Liderar en un mundo BANI significa adoptar una manera de afrontar los conflictos y de gestionar que va mucho más allá del antiguo modelo VUCA. En otras palabras, ejercer el liderazgo en este contexto BANI significa adquirir 16 competencias claves y dominarlas para que su empresa, negocio o equipo pueda responder y estar a la altura de los actuales y futuros retos.

Orientación e innovación

En otras palabras, observar y ver oportunidades donde otros ni siquiera las intuyen. Sólo así, un líder puede con facilidad inspirar a los demás, apuesta por el cambio y no tiene miedo al fracaso porque muestra convicción y seguridad en conseguir los resultados.

Toma de decisiones y resolución

Se trata de ser creativo, objetivo y conductor. Como líder va a tener que tomar numerosas decisiones: diarias, semanales, mensuales, trimestrales, semestrales, anuales… y todas ellas en un rango donde la importancia varía y también el grado de dificultad (más o menos fáciles). De estas decisiones dependen las consecuencias que se deriven por eso elegir, y elegir bien aquí es crucial. Optar por la mejor decisión implica contar con la información oportuna y manejar diferentes perspectivas, no sólo un enfoque unilateral porque podemos estar obviando matices relevantes que influyan en el resultado.

Orientación a los resultados y los objetivos

Un líder que está orientado a los resultados tiene ante todo perspectiva. Es decir, no se pierde en la acción, sino que ve en ello el camino hacia el objetivo, hacia los resultado y esto lo tiene siempre presente. Cada cierto tiempo levanta la mirada buscando el horizonte, para volver a enfocar de nuevo la meta. Su compromiso es con los resultados y con la consecución de los mismos. El líder orientado al objetivo y a los resultados pone el énfasis en la rapidez y en la acción. Tiene que ser creíble, con amplios conocimientos y capaz de movilizar a sus colaboradores hacia la consecución del objetivo. Además de hacer gala de un carácter competitivo y exigente.

Perseverancia y resiliencia

La perseverancia se basa en la firmeza y la constancia, la manera de actuar. El líder qué es hábil en esta competencia, es consciente de que la meta fijada no se va a alcanzar siempre de manera fácil o rápida, por lo que es vital su resiliencia, que trabaje sin descanso en la consecución de los objetivos, para que el objetivo previsto terminé obteniéndose.

Empatía

Un líder que se preocupa por los demás, poniéndose en el lugar del otro, consiguiendo que el otro se sienta entendido, escuchado y emocionalmente acompañado. Es muy importante que el líder no confunda empatía con simpatía.

Delegar y empoderar

Acción y confianza que puede darle el líder a su colaborador otorgándole dos herramientas fundamentales: confianza y empoderamiento. Delegando el líder le está diciendo a su colaborador que es competente y capaz de realizar las tareas que tiene asignadas. Pero cuidado. En ningún caso delegar es sinónimo de dejación de responsabilidades. Cada colaborador tiene que realizar la tarea delegada, pero el líder debe supervisar el proceso y está en todo momento a disposición de su colaborador.

Desarrollo de personas

El desarrollo de las personas es una de las competencias vitales para el líder BANI. Es fundamental que el líder invierta en la formación y la capacitación constante de las personas. Debe supervisar, pues el único objetivo y razón de la existencia del propio líder es el de generar más líderes. Por tanto, aquel que quiere liderar en el mundo BANI debe ser capaz de formar y crear más líderes para su organización y para la sociedad en general.

Comunicación influyente

La persuasión consiste en la utilización deliberada de la comunicación para cambiar, formar o reforzar las actitudes de los colaboradores. La comunicación persuasiva es un verdadero arte, y como tal, no se puede utilizar como sinónimo de manipulación.

Adaptabilidad

Ante el escenario BANI el que ya vivimos y trabajamos, una competencia clave del líder es la adaptabilidad. Todo cambia, nada permanece, y la capacidad de adaptarse a esos cambios e imprevistos puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de una empresa, de un negocio, de un proyecto o de un equipo.

Coordinación de equipo

Para poder desarrollar su función, el líder necesita una serie de cualidades como la inteligencia emocional, saber negociar, escuchar, de manera que sea capaz de coordinar un equipo, un proyecto, un negocio o una empresa. Es por eso que debe ser un buen coordinador para las tareas, pero también para las personas.

Orientación al servicio

Un líder que domina esta competencia utiliza sus capacidades y talentos para ponerlos al servicio de los demás. Ayudará a sus colaboradores a desarrollar nuevas capacidades, compartirá su conocimiento poniéndola al servicio del equipo, liderará por amor al proyecto, a la empresa, al negocio o a las personas, y eso le producirá estar alineado desde una perspectiva interna.

Seguimiento y constancia

Es responsable del seguimiento del avance de la empresa, negocio, equipo o proyecto. Si observa que empieza a desviarse de la planificación prevista deberá tomar las medidas correctoras para reconducir la situación.

Planificación estratégica

La planificación estratégica, originaria del campo militar, se basa en utilizar procesos sistemáticos que se implementan a través de planes para desarrollar los proyectos.

Habilidad conceptual

Es fundamental para el líder tener bien desarrollada la habilidad conceptual. Debe tener capacidad para adquirir, analizar e interpretar la información.

Orientación a la calidad

El líder debe estar totalmente comprometido con la gestión de los valores de la calidad y la excelencia. Un tipo de líder que entiende que toda la organización tiene que estar totalmente comprometida con la calidad total.

Administración y control

Los líderes tienen que dominar y controlar el proceso, y tienen que buscar los mejores métodos y recursos para que las tareas se terminen en el tiempo marcado y con la calidad comprometida.

En definitiva, los líderes del nuevo tiempo tienen que estar en evolución permanente, porque se convierten en agentes de cambio. Esto significa ser audaz, asumir retos, tomar decisiones con conciencia y por supuesto contar con una serie de habilidades y competencias que generen en sus equipos confianza, compromiso y entusiasmo. Eso es liderar hoy en un mundo BANI.

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